El moldeado por inyección es un proceso discontinuo constituido por varias etapas sucesivas que se llaman ciclos. La productividad está caracterizada por tiempos de ciclo a la diferencia de la extrusión que está determinada por un flujo de materia.
La apertura y el cierre del molde están asegurados por un sistema mecánico, hidráulico o mixto (hidráulico + eléctrico). Este sistema es capaz de mantener el molde cerrado, gracias a presiones fuertes que permite la apertura de éste. La plastificación está asegurada por la acción conjunta de una funda calentada y de una rosca sinfín ubicada dentro de la funda. La rosca ubicada en el molde hace avanzar los gránulos que van fundiendo conforme vayan progresando en el molde. La materia se acumula en la funda delante de la rosca. Cuando está en cantidad suficiente, la rotación de la rosca se para y la rosca pasa por un movimiento de traslación a una velocidad controlada.
La materia está así inyectada en el molde a una presión definida previamente que resulta de la geometría, del derrame, de la viscosidad de la materia plástica derretida y por el flujo de inyección.